El mantenimiento predictivo es un tipo de mantenimiento que permite dar un pronóstico sobre el desgaste o el estado de una máquina o equipo dentro de una instalación. Gracias a las acciones predictivas, TDGI ofrece un diagnóstico de cada elemento para incluir los datos obtenidos en la elaboración de un posterior plan de mantenimiento preventivo o correctivo.

El mantenimiento predictivo hace posible la correcta monitorización del estado operativo de los equipos que se encuentran en la arquitectura técnica de un edificio a través de la medición y seguimiento de parámetros y condiciones operativas. Esta tarea está definida para establecer valores de pre-alarma y de actuaciones preventivas.

Este tipo de mantenimiento tiene como objetivo conocer una serie de valores que permitan calcular y prever cuando se producirá el fallo de alguno de los elementos que conforman una infraestructura determinada. Adicionalmente, estos valores permiten conocer tendencias futuras que permiten mantener informado a cada cliente mediante datos empíricos que permitan determinar planes de acciones correctivas.

La base de este tipo de mantenimiento está en el ámbito del Sistema de Certificación Energética (SCE) a través de unas variables físicas cuya desviación resulta ser indicadora de problemas.

Las técnicas predictivas más habituales en las infraestructuras de los edificios a los que TDGI ofrece sus servicios son las siguientes:

  • Inspección por ultrasonidos: mediante esta técnica podemos detectar posibles fugas de fluidos en conductos, sistemas de aire comprimido etc. dentro del edificio.
  • Análisis y medición de caudales: el caudal de aire es la cantidad de aire que discurre por un lugar y en un tiempo determinados. La utilización de un balómetro para entradas y salidas de aire hace posible conocer los niveles y la calidad del caudal con una gran precisión en industrias, oficinas y diferentes salas.
  • Análisis de vibraciones: esta acción nos permite comprobar el estado de las máquinas rotativas que forman la arquitectura técnica de un edificio y poder así dar un diagnóstico al cliente que le permita incluirlo en su plan de mantenimiento preventivo.
  • Termografías: aplicadas fundamentalmente en la inspección de armarios eléctricos. También podemos aplicar esta técnica en otros elementos para localizar obstrucciones o sobrecalentamientos.
  • Calidad de ambientes interiores (CAI): consiste en estudiar los sistemas de climatización con el objetivo de controlar la exposición de los trabajadores de un edificio a contaminantes químicos, microbiológicos y condiciones físicas que pongan en riesgo su salud y confort en el lugar de trabajo.

Adicionalmente, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE),  incorpora la obligatoriedad de realizar dos nuevas operaciones dentro del programa de mantenimiento de las instalaciones relacionadas con la CAI en interiores. Se trata de las operaciones 38 y 39 de mantenimiento.

Operación 38. Revisión de la red de conductos según criterio de la norma UNE 100012: t. (Anual).

Operación 39. Revisión de la calidad ambiental según criterios de la norma UNE 171330: t. (Anual).

Por lo que, desde la entrada en vigor del RD 238/2013, se deberán efectuar con periodicidad anual aquellas tareas de Mantenimiento Preventivo en los edificios cuya potencia útil sea mayor de 70 Kw.

Gracias a esta técnica podemos asesorar al cliente en cuestiones como mejorar su gasto energético adaptándose a las normativas y aumentando en ocasiones el valor de su inmueble con vistas a lograr una arquitectura técnica más sostenible.

El mantenimiento predictivo está muy bien valorado por el Sistema de certificación de edificios sostenibles Leed (Leadership in Energy & Environmental Design).

Esta valoración por parte de terceros indica que el rendimiento de un edificio es altamente sostenible. Cada edificio con este sello debe aprobar una serie de requerimientos en cinco áreas:

  1. La zona de obras (su elección acertada para que no atente contra el medio ambiente).
  2. El manejo de las aguas.
  3. El ahorro de energía.
  4. El uso de materiales.
  5. La calidad del ambiente interior.
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